Cartagena
Actualizado: hace 4 días

Bueno, estuve sola por Cartagena, en el lugar donde el color es la norma y las flores parecen perennes, donde cada 3 pasos te hacen un nuevo ofrecimiento que suena distinto al anterior:
"¡Yo ya encontré el gorro perfecto para usted señorita!"o "Mire qué bien le quedarían unas trenzas"o "Un coco? Para que se refresque" En su defecto te dicen: "Water, lady?"
Así es como cada calle emana la esencia de Cartagena: un caos de colores, personas y sonidos, al menos en el Centro Histórico y la zona de Getsemaní.
Les voy a contar y mostrar las zonas en las que estuve: Gestsemaní, Centro Histórico y, como excursión, las Islas del Rosario. Una cosa más linda que la otra, ese es el único spoiler que voy a dar.
Y también avisarles que esto se va a ir subiendo por partes, porque pasan meses entre el blog y el viaje muchas veces, y cada vez que encuentro un tiempo lo voy completando. Por más que sea un poco desprolijo, por lo menos es.
#Puntos clave
Centro histórico

Empecemos por el plato principal. Los piratas europeos quisieron entrar por mucho tiempo por allá por los siglos XV hasta el XVII, de ahí las murallas, que mandaron a construir los españoles cuando reinaban estas tierras, que ahora rodean a la ciudad y le dan lugar al nombre de la Ciudad Amurallada. Es increíble observarla en contraste con la ciudad que hay montada atrás (la zona de Bocagrande), que deja ver el paso de la historia y su contraste frente a nuestros ojos. Tengo que decir que entiendo a los piratas, yo también quiero entrar a Cartagena, pero sin intenciones de saquearla. Personalmente, voy más con la idea de comerme unas arepas acompañadas de una rica Club Colombia.
El centro es todo lo que promete un centro histórico, un viaje en el tiempo en donde la fachada se mantuvo: colonial, colorida y caótica. Nada de perfecciones aunque esté repleto de turistas, nada de cambiar la esencia para encajar con los que vienen de afuera a conocer, al contrario, que conozcan pero que vivan la esencia. Hay ruido en todos lados: de los techos y las plazas emana la música; de las calles las invitaciones a los tours, a que comas unas arepas, que te tomes un jugo de alguna de las miles de frutas que ofertan, o que te animes a probar uno de los muchos restaurantes y bares. Incluso puede ser abrumadora tanta insistencia, pero ellos hacen así.
Desde las bóvedas a recorrer la muralla y ver las calles un poco más arriba que la altura de los balcones, todos los ángulos están repletos de lo que parece el repertorio completo de Pantone. El estilo colonial español, que data de cuando este territorio estaba colonizado por ellos, se ve en las construcciones de tres pisos como mucho, con balcones de madera amplios y flores que los decoran. Tal vez estas construcciones serían color crema y blanco en otra ubicación, pero Cartagena grita Caribe, y cuando de colores se trata los marcos de las ventanas no coinciden con las puertas, las puertas no coinciden con las paredes, y la pared de esta casa no coincide con la de al lado.

Personalmente creo que el orden correcto para recorrer este centro es perderse. Darle vueltas, vueltas, vueltas y vueltas hasta ver todo, porque cada calle, plaza, esquina, todo aporta a la vivencia de estar en el Centro Histórico de Cartagena. Este orden de hacerlo sin orden alguno se compagina con el caos y la belleza de lo que uno ve, te permite dejarte tentar por cada calle y disfrutarla, y cuando te diste cuenta viste todos los puntos más célebres con la sorpresa de haber llegado hasta ahí sin saber cómo.
De esta forma también es que uno logra experimentar muchas vivencias. En mi caso, pude ver: dos casamientos, uno en la Iglesia de Santa Catalina y otro en la Iglesia de Santo Toribio; los bailes en la Plaza de Bolívar, llenos de color y en los que se recomienda dejar un algo si sacan y filman; y una feria de dulce en que hacían obleas con el relleno que desees, justo en la Plaza del Reloj. Además, me dejé tentar por sus cafés, el lugar de brunch más turístico de la historia, y sobre todo, por su comida calleja por excelencia: las arepas. Realmente es uno de esos lugares en que si te dejas llevar, las cosas te van pasando y te sorprende como a un niño.
Ahora sí, vayamos al otro horario, a la noche de Cartagena. Específicamente en el centro histórico y sus calles principales, la vida es absoluta. En la Plaza del Reloj, la entrada más célebre, sobran los rooftops con vistas y vibras espectaculares. Hay algunos mejores que otros, algunos más VIP que otros, pero usualmente según lo que uno busque, algo bueno vas a encontrar.
Debo decir que entré a muchísimos porque la búsqueda de mis amigos eslovenos por un rooftop que les cierre era incansable, pero les dejo recomendaciones más puntuales y subjetivas al final de esta sección en ¡puntos clave! Hay algunos que se hacen bailables, algunos que son bares con música, algunos que son restaurantes, pero la experiencia de ver la ciudad desde arriba de esos techos, ver la cúpula de Santa Catalina o la Torre del Reloj iluminadas, hacen completa la experiencia de Cartagena. Por favor, no vayan a creer que las ventas paran, no importa la hora, siempre es buen momento para ofrecer sombreros, collares, arepas, y tours.
¡Puntos clave!
#Lugares
Plaza del Reloj
Súper icónica entrada al Centro Histórico: la Torre del Reloj.
Hermosa, colorida, caótica porque en todo el tramo te van vendiendo cosas, y encima se ve perfectamente la muralla. Personalmente siento que engloba mucho de lo que hay que entender de Cartagena en una sola entrada.
Plaza de la Aduana
Catedral San Pedro Calaver
Iglesia Santo Domingo
Iglesia Santa Catalina
La cúpula por excelencia de Cartagena, se desde la mayoría de los ángulos del Centro Histórico y desde todos esos ángulos es una belleza. No solo es linda su cúpula, rosa y amarilla siendo fiel a la personalidad colorida de Cartagena, sino que por dentro a mí me terminó de sacar un wow.
La sentí tan abierta al público, al sol, hasta los pajaritos entraban. El blanco de las columnas hacía que la iluminación se esparza por todo el lugar y no se sentía como que te tenías que retraer como en otras iglesias en que hay que "mirar con cuidado", sino que podías estar, darle vuelta sin ese pudor que a veces conlleva recorrer iglesias. Creo que lo que más linda la hacía es que esta embebida en el resto del centro, se puede escuchar el exterior, no se siente como un santuario aparte. Una belleza, mi favorita de la ciudad!! Incluso acá también pude ver un casamiento.


Plaza del Bolívar
Mucho movimiento al rededor de esta plaza que se encuentra justo en frente del Museo Histórico de Cartagena. Suelen hacer bailes constantemente donde nos juntamos todos los turistas y no hay mercadería que no te vayan a ofrecer en esa cuadra.
Plaza Santa Teresa
Acá probé la mejor arepa del mundo y me compré dos aritos de perlas con mi amiga del Tour de las Islas del Rosario, Lilo. Después comí más arepas por las calles de Getsemaní pero ninguna se comparó a esa de solo queso. Por 6mil pesos colombianos, un 10/10.
Ademaaas, por esta plaza se sube a una parte muy linda de la muralla que tiene unas vistas hermosas.
San Diego
Esto es como un barrio aparte del Centro Histórico, pero es muy chico y es como que está metido adentro, así que lo agregué en esta sección. Es hermoso, rebosan las flores, y las calles se mantienen igual de pintorescas que el resto del centro. Les mentiría si les digo por qué es un barrio aparte, ni idea, pero elijo tomarlo como parte del recorrido que uno hace del Centro Histórico.
De este lado están las bóvedas, el shopping de Serrezuela, y lógicamente la plaza de San Diego.
Bóvedas de Santa Clara
Iglesia Santo Toribio
Acá vi un casamiento el día que llegué y fue una belleza. Tan enfocada estaba en el casamiento que apenas se aprecia la iglesia en las fotos, pero apreciemos la ceremonia de estos dos extraños!




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