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Chiapas

Foto del escritor: Ayelén Rodriguez
Ayelén Rodriguez
26 ago
8 min de lectura

Actualizado: hace 4 días

Cuando la lógica, la logística, los precios, los primeros planes, todo básicamente, indicaba que el próximo destino tenía que ser Oaxaca, decidí ir a Chiapas. Así, 12 horas de bus nocturno desde Puerto Escondido (el mejor bus nocturno del mundo, parecía un avión), me dejaron en San Cristóbal de las Casas, Chiapas.

Hay mil cosas para hacer en Chiapas, y por más que haya estado una semana no llegué a todas y me quedaría todavía más tiempo para tachar esas cosas a las que no llegué. Voy tener que volver, que pena. Más allá de eso, les voy a contar sobre las cosas que sí hice y por qué me enamoré de otro lugar mexicano. Guiño, guiño.

Por si necesitas un resumen por Youtube de uno solo de estos días:

!!!! Todas las fotos son mías con mi cámara, el amor de mi vida

San Cristóbal de las Casas

Empecemos por lo primero: San Cristóbal de las Casas, SanCris como le dicen los que ya entraron en confianza con el lugar. Yo siento que ya podría decirle así pero no me quiero pasar de confianzuda tampoco. Su colorimetría fue lo que generó en mí la sensación de amor, asombro y felicidad que me invade cuando un lugar me gusta. El hecho de que su centro colonial no es solo una pequeña muestra de un centro colonial latinizado, sino que se extiende hasta que las vistas terminan nada más ni nada menos que en cerros totalmente cubiertos de vegetación de un verde digno del humedal donde se ubica San Cristóbal.


No solo eso hace a su belleza, sino que para completar SanCris ;) da una constante sensación de estar cerca de las nubes, porque se sientan en los cerros y parecen estar al alcance. Claro ahí me convenció, yo amo las nubes. Si fuese por mí las guardaría en un frasco, es una lástima que la física (o la química(? no lo permita. Esto está directamente relacionado a que se encuentra a unos 2600 metros de altura, por lo que si sos medio flojo con este tema, anda mentalizado!


Como les digo, es una belleza visual, pero culturalmente también tiene muchísimo para dar. La primera sorpresa que me llevé en mi primera caminata por San Cristóbal fue el hecho de que había otras lenguas que se hablaban además del español: el tsotsil y el tseltal. Estas son comunidades mayas que habitan principalmente en la parte norte de San Cristóbal, y usualmente las personas que lo hablan usan vestimentas típicas y son quienes ofrecen dicha vestimenta por las calles o los mercados, como el de Santo Domingo. En los tres idiomas, español incluído, me hicieron caer en sus encantos y gastar pesos mexicanos en sus producciones hechas con telar de cintura, su forma de confección. 

Se viene haul!


Poco más de las comunidades: Los tsotsiles y tseltales también están en dos pueblos cercanos que son Zinacatán y Chamula. Hay un tour para ir ahí o se puede ir con los colectivos, como vos quieras! Uno es más barato que otro por supuesto (yo no llegué lamentablemente).

Además, siguiendo con la rama cultural, hay varias bebidas y comidas evidentemente chiapanecas o que simplemente me recomendaron en México, que en este último día en que estoy escribiendo esto estoy intentando degustar. Tal vez no sea la mejor idea teniendo en cuenta que estoy a punto de atravesar como 3 días de viaje, así que me queda implorar que nada me caiga mal y la acidez me tenga piedad.  Entre anteayer y hoy ya probé:

  • Pox

  • Chocolate chiapaneco

  • Café de olla

  • Tescalate

  • Tacos de Achiote

  • Horchata

  • Chilaquiles 

  • Mole

Spoiler: la acidez pudo conmigo, sufrí los dos primeros vuelos y descubrí que el omeprazol mexicano no pega como el argentino. Era demasiada información para un estómago que no puede ni con la salsa filetto de paquete.

Acá degustando: de izquierda a derecha de arriba hacia abajo: chilaquiles, horchata, tescalate, tacos de achiote. (Mala bloggera porque tengo videos de la comida pero en realidad soy yo hablando.)


Cañón del Sumidero y Chiapa de Corzo

Las montañas y vegetación que se ven en San Cristóbal son apenas una pizca de los paisajes naturales que tiene para ofrecer Chiapas. Una advertencia importante es que todo es lejos, y los tours son de días completo, de muchas horas, unos más que otros. Este fue de los chill, con una duración desde las 9 am hasta las 18hs aproximadamente, y muchas de esas horas son en bus. Es que viendo el tamaño de Chiapas esto es comprensible. 

Este tour lo saqué con el hostel en el que me estaba hospedando, Puerta Vieja, que tiene un nombre perfecto porque es una puerta entre medio de muchas otras que apenas se ve. Muchas fueron las veces que pasé de largo gracias a mi débil sentido de la orientación. Lo bueno de hacerlo con el hostel es que vas acompañado probablemente con gente que conociste la noche anterior, o que estás conociendo en ese mismo instante, pero estamos todos en la misma, y en un mismo rango etario!!!!

Así, después de desayunar chilaquiles, me subí al fondo del bus con mis nuevas amigas, todas de habla inglesa y una con muy buen conocimiento en español: Millie. Cracki, como le decía Rafa a Endrick (disculpen la referencia puntual es 100% para mi felicidad)


Como decía, este tour es extenso, y requiere muchas horas en una combi en que si sos muy alto es probable que viajes con las rodillas en la garganta. Otra cosa que noté en mis experiencias de buses y combis por México es que no saben lo que es un viaje en silencio. O te ponen una película que vas a ver una única vez en la vida, que ojo seguramente tenga muy buenos actores pero casualmente es la película más mala de su carrera; o te ponen la música al palo que puede ir desde Last Train to London, a Los Ángeles Azules, a un lento de Luismi para después pasar al único dembow de Karol G. Tal cual, era como estar entre las cuatro paredes de mi depto.


Empezamos yendo a todo mirador que te imagines en el camino, este tour específicamente incluyó tres, y lo lindo era que con cada uno de ellos ibas bajando en altura y acercándote al Cañón, cada vez más cerca del nivel del mar. En el primero tuvimos la suerte de ver un tapir como le decían ellos, pero realmente no había un nombre definido parece, cada persona a la que le pregunte me dijo una cosa diferente. La ciencia, o más bien el buscador de imágenes de google cuando le presté la mía, me dijo que es un coatí de nariz blanca.


Este árbol estaba sobre los 900mts del cañón del sumidero, y este coatí por las ramitas sin inmutarse por la altura y la caída libre.


Ya desde el primer momento, en ese primer mirador, era apabullante ver la grandeza del Cañón: en frente mío se alzaban dos paredones de piedra enfrentados, que le prestaban sus cumbres a las nubes para que se sienten y se entremezclen en el tupido paisaje verde. Los muros de piedra estaban separados por un cauce de agua, y el mirar hacia abajo para seguir su recorrido era hipnótico, porque bajando con los ojos era imposible no perderse entre los árboles y hasta sentir que te caías entre ellos.

De los verdes más verdes que vieron mis ojos, literalmente hipnotizante de ver. Y las nubes!!!

Y aunque la vista desde este mirador era muy privilegiada, los pájaros que se cruzaban de muro en muro debían tener vistas incluso mejores, porque sus alas les dan la posibilidad de pasar rasantes por las copas de los árboles que adornan las piedras; o planear por el medio del cañón sin importar que abajo de ellos tengan una caída de 900 metros; incluso hacían el truco de magia de desaparecer y aparecer metiéndose entre las nubes. Estas cosas me van a hacer eternamente responder que si pudiese tener un superpoder siempre sería volar.

¡Imaginate ser este tipo! Otro cracki


Ahora sí, seguimos bajando por una hora y media más después del último mirador. Por suerte, el chofer de la van eligió unos románticos latinos para la musicalización, por lo que a diferencia de mis nuevas amigas angloparlantes yo disfruté de cantar a la par hasta llegar a destino: el puerto de Osumacinta, donde nos esperaba la lancha para darnos el recorrido por dentro del cañón sobre el Río Grijalva. Con los chalecos de un verde fluorescente que hacían que nos diferenciemos del verde de los arboles, salimos en nuestra lancha, también verde.


Si verlo desde arriba resultaba impresionante y hasta estremecedor por su tamaño, estar recorriéndolo en lancha nos dejaba a todos los jóvenes salidos de Puerta Vieja boquiabiertos y desnucados mirando hacia arriba, tratando de alcanzar con los ojos el punto más alto. Empezamos acercándonos a una cascada natural que se armaba cayendo por las cumbres de varios árboles, y parecía sacada de un mundo mágico, el hilo de agua era bastante fino y caía tan de arriba que se movía hacia el costado durante su recorrido dejando un halo de agua. Evidentemente el nombre de esta cascada es "Árbol de Navidad", y bastante sentido tiene porque acá les dejo una foto de como es. Mágica.


Se me cae una lágrima mira lo mágica que es. Nono, hace 5 minutos estoy mirando la foto.

Aplaudiendo de pie en mi departamento, soñando estar ahí.

Seguimos nuestro impresionante recorrido por dentro del Cañón del Sumidero acercándonos a algunas de las especies nativas de este humedal en el que se encuentra el Cañón. Entre los amigos nuevos que nos hicimos estaban algunas especies varias de pájaros, especialmente garzas y cormoranes, y también cocodrilos BEBÉS.



A partir de ahí nos dirigimos sin parar con el sonido del agua y los pájaros de fondo hasta uno de los emblemas de Chiapas, que de hecho aparece en su escudo: la famosa V que forman las paredes del Cañón y su punto más alto que llega a las 1000mts de altura. Por supuesto, y como solía pasar en Chiapas, el paisaje estaba poblado de nubes que añadían al misterio de esta falla geológica que se presentaba, masiva, frente de nuestros ojos.



Después de un par de historias más por parte de nuestro guía sobre los valientes pueblos chiapanecos que habitaban y defendieron estas tierras en la época de la colonización, nos fuimos acercando al puerto de Chiapa de Corzo, uno de los muchos pueblos mágicos de México.


Y acá no les voy a mentir, no hice la tarea cuando llegué y no estaba tan interiorizada con toda la historia del pueblo, y fundamentalmente me estaba muriendo de hambre y calor porque hacían 33 grados. Terminamos con mis amigas angloparlantes comiendo en la Fonda Doña Juanita, muy rico muy bueno muy bonito y muy barato. Sin embargo, el tiempo que daban en el tour era bastante poco como para comer y además ver el pueblo, por lo que no pudimos ver mucho.

cracki

Volviendo en el bus y leyendo un poco más de su historia, entendí que no es cualquier pueblo colonial, sino que se considera la primer ciudad fundada por los españoles en chiapas. Es razonable asumir que estos españoles que venían a Chiapas probablemente venían de la región Andaluza, porque sus dos estructuras principales son el Templo de Santo Domingo Guzmán y "La Pila" parten de la arquitectura mudéjar. En específico "La Pila", según averigüé, es la representación mudéjar más literal de todo Latino América, al menos puesto como estructura separada.

De izquierda a derecha: La Pila y el Templo de Santo Guzmán.

Esto lo vi en España, específicamente en Andalucía, país del que por suerte tengo muchos blogs por escribir!!! Adicionalmente, vi patios en San Cristóbal, como el del centro cultural, que tenían muchísima similitud con los patios Cordobeses. Leyendo un poco parece que los misioneros que venían a esta zona de México eran principalmente de tierras Andaluzas, por lo que sus influencias se dejan ver en varias zonas de Chiapas como en Chiapa de Corzo.

Cascadas del Chiflón y Lagunas de Montebello


Bueno, todavía me queda más para contarles de Chiapas, yo avisé que había mucho para hacer. Pero mientras tanto, aunque todavía lo quiero escribir, sobre las Cascadas del Chiflón y las Lagunas de Montebello les dejo el Vlog, con V de video. Hay paisajes increíbles y mucha muchísima charla, mía por supuesto pero contándoles a ustedes!



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